¿Qué es la violencia de género?

Hablar de violencia de género de la mujer sobre el hombre es un contrasentido. Precisamente que haya una violencia de género en una situación entre un hombre y una mujer significa el reconocimiento que hay una diferencia forzada, utilizada, de la mayor fuerza del hombre sobre la mujer.

Que esto pueda ocurrir ha llevado al asentamiento dentro del Código Penal por la ley 26.791 de esa participación binaria, y por consecuencia, de una reforma que fue promulgada el 11 de diciembre de 2012, que quede claro esto: violencia de género no es otra cosa que VIOLENCIA CONTRA LA MUJER. Por eso, ver y escuchar cómo personas que se llaman especialistas en el tema de los delitos que el Código ha incluido, ya sea desde el derecho penal, ya desde la criminología, desde la sociología o desde la psicología, hablan de violencia de género en situaciones donde la mujer es la que ha atacado al hombre, e incluso hasta llegar a su muerte, es sencillamente ABSURDO, pero además expone una enorme ignorancia. En 1921, cuando se preparó el Código Penal que actualmente tenemos, aunque muchísimas reformas ha habido desde aquel tiempo, no se pensaba en la mujer sino en el hombre al hacer ese catálogo de delitos que es el Código. Hace unos años se dictó la ley 26.485 que deja en claro a qué está dirigido, en su título: Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar, y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ambitos en que desarrollan sus Relaciones Interpersonales. Otros antecedentes internacionales fueron la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación de la Mujer (Asamblea General de las Naciones Unidas. 18 de Septiembre de 1979), ratificada en Argentina por la Ley 26.171. También debe recordarse la IV Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre la Mujer (Beijing, 15 de septiembre de 1995). Esos antecedentes y muchos otros antecedentes son los que desembocan en la reforma de la ley 26.791 en nuestro país. Esta es otra razón más para valorar la petulancia de ciertas personas, que se sientan frente a una cámara televisiva, en grupo, para hablar con toda naturalidad de tal actitud femenina que haya sido expresión “de violencia de género”, en un determinado delito del que habla “todo el mundo”, cuando precisamente y no puede haber duda alguna, que la mujer sólo puede sufrir violencia de género, pero no actuar ella con violencia de género sobre un hombre.

Ahora varios problemas podrían presentarse alrededor de lo que estamos diciendo: uno de ellos es el siguiente: un sujeto masculino, pero que se percibe a sí mismo como de género femenino ¿puede ser objeto de esta violencia?. Creemos que sí. Pero habrá quienes lo discutan.

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