¿Qué sucede si el cuerpo de Melina Romero no aparece?

17 septiembre, 2014 | By | Agregar un Comentario

¿Cómo opera la prescripción?

MELINA es una chica, de 17 años, que hace tres semanas desapareció. No se sabe de ella nada hasta este momento. Había ido a celebrar su cumpleaños con un grupo de amigos a un lugar de baile que está en San Martín, en la provincia de Buenos Aires. No volvió. La madre inició ella misma la búsqueda. Así se contactó con una RELACIONISTA PÚBLICA del lugar mencionado, donde había ido a bailar Melina, de nombre TAMARA, y ésta la puso en contacto con la filmación de la entrada del sitio. Ahí la madre, ANA MARÍA, vió la imagen de Melina, eran las 6 y 46 de la mañana, del día 24 de Agosto.

¿Qué sucede si el cuerpo de Melina Romero no aparece?

Melina se encontraba con un amigo, y se abrazaban. Seguidamente, Melina se iba con otras TRES. La investigación comenzó con uno de ellos, fue detenido y mencionó a un segundo, y el segundo a un tercero. Uno tiene 20 años, el otro, 16, y ahora hay un tercer detenido, de 40. Se hicieron seis allanamientos. El resultado en principio es que estas dos personas dicen que un tercero –los primeros están detenidos- habría sido quien la mató. Hay dos prófugos. Se le “fue de las manos”, dijeron. Según la explicación que dan estos detenidos, Melina participó de una “fiesta” de drogas y sexo en que ellos estaban. Pero estos dos primeros no se sabe si tuvieron que ver con la muerte de Melina.

Mientras tanto ha llegado a conocimiento de la investigación, que el cuerpo de Melina habría sido arrojado a un arroyo de la zona, el arroyo Morón. Están participando de la búsqueda 200 policías. Lo que se comenta es que dado el tiempo en que esto ocurrió, tres semanas atrás, y que hubo lluvias, tormentas con fuerte granizo y mucho viento, y luego otra vez lluvias prolongadas, puede ser que hayan ocurrido dos cosas: una, que la corriente del arroyo haya llevado el cuerpo hacia el río de La Plata, donde desemboca. Otra, que el cuerpo haya quedado aprisionado con la maleza que hay en el fondo del arroyo, y bajo el peso de algún animal muerto, de gran porte, un caballo, por ejemplo, de los que el arroyo suele llevar. Incluso, la madre se ha contactado con amigas de Melina, dos de ellas hermanas gemelas con las que fue compañera del Colegio, y no ha tenido ningún resultado en cuanto a lo que le pudo pasar a Melina.

La pregunta técnico-jurídica que cabe hacerse es la siguiente: Si Melina no aparece, y su cadáver tampoco ¿puede condenarse a los presuntos criminales, si ellos resultan imputados, según las circunstancias, y sin el cadáver?

La respuesta es afirmativa: hace muchos años el procedimiento penal exigía que si un cadáver no se encontraba no se podía condenar a nadie. Hablamos de setenta años atrás. En un famoso caso del aquel tiempo ocurrido en una estancia importante, desapareció un hombre, que era el dueño del lugar, y por una serie de elementos de juicio, se llegó a la conclusión de que habían arrojado su cadáver al mar. Esto planteó todo un problema, ya que se alegaba que sin el cuerpo no se podía condenar.

Otro caso, DISTINTO, ocurrió hace unos veinte años. En un edificio construido unos años antes, por una investigación que debió llevarse sobre las cañerías principales, se encontró un cadáver. Se investigó y se supo que era unas de las personas que trabajaron en la construcción del edificio. Y se determinó que en un asado realizado allí, había sido asesinada esa persona y enterrada en el sitio. Se pudo encontrar a quien había sido el supuesto asesino, pero los abogados de éste opusieron la prescripción, que es un instituto por el cual no se puede perseguir judicialmente a una persona, pasado cierto tiempo.

Esto se calcula así: la pena máxima que tiene un delito es la que fija el tiempo de la prescripción. Pero ese tiempo no puede ser superior a doce años. De manera que en un delito que tiene más tiempo de pena, por ejemplo el homicidio, el llamado “homicidio simple” –no hablamos de uno calificado- que tiene pena de 25 años de máxima, la prosecución de una causa prescribe a los doce años. Como en este caso que contamos habían pasado más de doce años, la acción estaba prescripta (art. 67 del Código Penal).

Ahora hay que tener en cuenta que la prescripción se interrumpe por varias razones que se especifican en este art. 67, una de ellas es por ejemplo, “la comisión de otro delito”. Si esto ocurre la prescripción para darse, se vuelve a contar desde el principio.

Damos un ejemplo: un hombre está imputado de estafa, delito que tiene una pena máxima de seis años. Está prófugo. Han pasado cinco años, y él se dice: “si pasa un poco de tiempo más, seis años, ahí voy a oponer prescripción”. Pero comete un nuevo delito. Determinado esto, se vuelve a contar desde el principio el tiempo de prescripción. Es de ahí, desde ese momento que tendrán que pasar otra vez, seis años.

Otro aspecto que interrumpe la prescripción es la “llamada a indagatoria”. Supongamos que este hombre que estaba prófugo es detenido, y después, es “llamado a indagatoria”. Eso interrumpe la prescripción. Esta “llamada” hace que el tiempo para la prescripción de la acción de estafa empiece a correr desde el principio. Se lo llama a indagatoria y con esto sólo, ahora tendrán que pasar otra vez seis años para que la acción esté prescripta. Si este hombre luego de la “llamada a indagatoria” se escapa, a partir de ese momento para que la acción por estafa prescriba tendrán que pasar otra vez seis años, DESDE ESE MOMENTO DE LA LLAMADA. Hay distintas razones en el art. 67, procesales, para que se dé por interrumpida la prescripción. Que si se dan seguidamente la prescripción puede interrumpirse varias veces, y llegar por ejemplo a quince años sin poder oponerse. Pero otro instituto, que sirve en casos así, es la excesiva duración del proceso, que puede oponerse por el defensor. En otros países esto no funciona así, y soy de la idea que, como ocurre en Estados Unidos, la prescripción no debiera existir. En una investigación por al ADN se han reabierto causas donde el imputado estaba suelto, prófugo, y se ha podido detenerlo y condenarlo. Esto es más justo. Un crimen no tendría que ser materia de prescripción en ningún caso.

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Sobre el autor (Perfil del autor)

El Dr. Breglia Arias es abogado especialista en Derecho Penal y Juicios Orales por Delitos.

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