¿En qué consiste el secuestro express o secuestro virtual?

21 septiembre, 2014 | By | Agregar un Comentario

secuestro express o secuestro virtual

En los últimos años, ha aparecido en el terreno de la práctica delictual una modalidad a la que se ha llamado secuestro express o secuestro virtual.

¿En qué consiste el secuestro express?

Un familiar cercano de alguien, cualquier persona, es llamado telefónicamente y se le dice que este último ha sido secuestrado. Para evitar que algo más malo pase, en poco tiempo, hay que depositar tal suma de dinero –generalmente una suma de no mucha importancia en un determinado lugar, el monumento de una plaza, o en el zócalo de entrada de una propiedad abandonada–.

¿Cómo puede confundirse extorsión con estafa?

Una resolución firmada por la doctora Garrigós de Rébori, vocal de la Cámara de Apelaciones de la Capital Federal ha dicho que esta conducta es una estafa, no una extorsión (naturalmente, si se consuma).

Entre mis diez libros publicados, soy autor de los dos únicos libros que hay en la Argentina sobre el delito de extorsión, art. 168 del Código Penal, figura básica. El primero se llamó: “Los delitos de extorsión”, Editorial Ábaco, 1982. El segundo, “Extorsión, las cinco especies delictivas”, Editorial Astrea, 2011. Éste, motivado por dos cosas, una de ellas, la doctrina y la jurisprudencia, sobre todo esta última, habían apreciado de manera distinta, en los últimos años, algunas conductas supuestamente extorsivas; la otra, todo el delito de secuestro extorsivo, en definitiva extorsión, había tenido un cambio de redacción hace aproximadamente ocho años. Insisto, estos dos libros son los únicos en nuestro medio dedicados exclusivamente a la extorsión: extorsión simple o básica, extorsión documental, chantage, secuestro extorsivo, extorsión con mediante sustracción de cadáver.

Ahora bien, cierto es que la extorsión puede tener parecido con la estafa en algunas casos. Eso deviene de que cuando el medio intimidatorio usado en la extorsión es la “simulación de autoridad pública o la falsa orden de la misma”, conducta que como se ve contiene fraude, es preciso hacer distinciones. Estos parecidos se dan con el delito de coacción (amenazas calificadas), con el robo -muy raramente, pero produjo desconcierto hace muchos años- y con delitos contra la libertad en el caso del secuestro extorsivo. E incluso, con las exacciones ilegales y la llamada “dádiva”.

Sin embargo, decir que los secuestros Express son estafa y no extorsión, es una equivocación mayúscula y sorprendente por su rango de error. ¿Cuál es el argumento? Decir que la persona intimidada no corre peligro de que a la persona supuestamente secuestrada le pase algo, la hieran, la violen o la maten. Es decir, ese peligro que se da con una persona realmente secuestrada no se da en el caso de un secuestro que no es verdadero.

Aquí está la clave del error, El art. 168 dice: “Será reprimido con reclusión o prisión de cinco a diez años el que con intimidación o simulando autoridad pública o falsa orden de la misma, obligue a otro a entregar, enviar, depositar o poner a su disposición o a la de un tercero, cosas, dinero o documentos que produzcan efectos jurídicos”.

En una conducta como la que referimos se ha intimidado a alguien, y se lo ha obligado a que haga algunos comportamientos de los que se mencionan para que se concrete la extorsión. Esto ha ocurrido. ¿Qué importa que la intimidación se produzca por algo que no puede concretarse, que está, incluso, más allá del miedo que produce sólo el hecho de tener a una persona familiar en manos de los delincuentes?. La intimidación SE HA PRODUCIDO, sino la gente NO PONDRÍA EL DINERO O EL BIEN, y lo ha hecho. Entonces ¿qué es lo que falta? Que el miedo no pueda concretarse aún en una cosa peor, las lesiones, la violación o la muerte, no quiere decir que no subsista por sí mismo basado en que alguien de nuestro interés afectivo esté en el “poder” de otro. Y que sea mentira no cambia las cosas, como la mentira en cuanto a “simulación de autoridad pública o falsa orden de la misma” NO HACE DE ESTO UNA ESTAFA, SINO CLARAMENTE -Y NO SE HA DISCUTIDO NI MINIMAMENTE-, UNA EXTORSIÓN. Ahí hay mentira, engaño, y no es una estafa, es una extorsión.

Cuando nos preguntamos, frente a equivocaciones así, qué es lo que las motiva, nos desconcertamos. Aclaremos que no es sólo la doctora Garrigós de Rébori quien ha opinado de manera equivocada. O sea, en soledad. También hay alguna otra opinión coincidente. Pero del otro lado, toda la doctrina y la jurisprudencia se producen de la manera que sostenemos. Nos desconcertamos porque no entendemos como se puede desconocer una cosa tan clara e irrebatible: en la extorsión se basta con INTIMIDAR, y si se logra y se obtiene beneficio, HAY EXTORSIÓN.

Nos preguntamos, ¿será porque se tiene miedo a una pena tan alta?. Pero la función del juez, no es naturalmente legislar. Dios nos libre de esto. Claro, la pena mínima de la estafa es de un año. Se le podría condenar a una persona que ha hecho un secuestro Express con la pena de un año, si se siguiere el criterio que reprochamos. De esta manera, estos delincuentes, que generalmente actúan desde las cárceles, y que lo hacen con una manera interesante de ocupar el tiempo (“hay que evitar el ocio y las ocasiones de pecado”), y que tienen la colaboración de otras personas que está afuera, siguen “ganándose la vida con el sudor de sus frentes”. Después hablamos de las dificultades de lograr la seguridad en nuestra sociedad (¡!!). Y entonces, se nombra para ello, para dirigir toda una operación contra la inseguridad, al… dueño de un restaurant (¡!!), como ha ocurrido en la provincia de Buenos Aires. Firmo esto último: Omar Breglia Arias.

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Sobre el autor (Perfil del autor)

El Dr. Breglia Arias es abogado especialista en Derecho Penal y Juicios Orales por Delitos.

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