El gobierno anuncia que no se construirán nuevas cárceles

Leo en PERFIL (27/1/2018) un artículo firmado por las periodistas PAULA LITVACHKY y MACARENA FERNÁNDEZ HOFFMAN, con el título de “Cárceles Bonaerenses: La calesita del hacinamiento”, página 63. Señalan que otra vez las promesas gubernamentales de construir cárceles por el aumento de los delitos y la superpoblación carcelaria no se ha cumplido y ahora el gobierno informa que no se construirán esas cárceles.

Los jueces suelen decir al abogado defensor que “no saben dónde poner al preso” (me pasó a mí, hace seis o siete años, con el señor Juez del Juzgado Federal Nº 1 de Morón), y luego, ante el hecho que ese hombre, liberado con uno u otro pretexto –no fue el caso de ese juez que cito, que correctamente en definitiva ubicó al preso, y salió en libertad luego de su indagatoria, nada tenía que ver con el delito que se le imputaba-, vuelve a cometer delitos atroces. Los delincuentes saben ahora que lo enviarán a una cárcel que no cumple con la Constitución, y es posible que de una forma u otra recuperen inmediatamente la libertad. Ante el periodismo (no se refieren a eso las autoras del artículo mencionado), algunos jueces que no saben cómo responder ante la opinión pública por el delincuente prematuramente liberado, que a los dos meses comete un delito atroz, para no desjerarquizar su función, acuden a los “principios garantistas” que los llevaron a esa liberación. “Yo soy garantista”, dicen, y así aumenta la prisión domiciliaria en las preventivas, ante el juzgamiento que será excesivamente demorado, por las mismas razones: “no hay dónde poner al preso”.

Se discute hoy la institución “prisión preventiva”, porque en ella el hombre esta encarcelado en las mismas condiciones que si estaría cumpliendo condena. No hay cárceles que distingan entre el alojamiento del sospechoso de un crimen, y el condenado. Lo que no es así en otros países. Y cuando se hace el juicio oral, EL DEBATE, viene lo peor: el Tribunal que ha tenido al hombre preso por dos años, se inclina en el debate oral a la condena, para justificarse el mismo Tribunal por haberlo tenido preso tanto tiempo. Al revés de lo que tendría que ocurrir, el Tribunal de juzgamiento no reconoce su deuda con el preso, que debería inclinarlo MÁS a reflexionar sobre su responsabilidad en el hecho criminal, y en lugar de ello, se inclina a justificarse, condenándolo. Yo he visto esto varias veces.

Por eso, el Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, está rebalsado de trabajo. Por las apelaciones de esas sentencias. En definitiva, el hecho de que no se construyan cárceles manda al diablo todos los principios penales del Derecho, todas las garantías que el hombre a juzgar tiene. Además, el hacinamiento de las cárceles es una tortura que incentiva la venganza cuando el detenido sale. Por todos lados, la no construcción de cárceles es una de las peores cosas que para la seguridad de la sociedad traba que un día se llegue a ella.

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