El doble sentido de la expresión “menor de 16 años”

28 septiembre, 2014 | By | Agregar un Comentario

La expresión “menor de 16 años” tiene el sentido interpretativo de “menor de 16 años cumplidos”, porque se ha regulado la cuestión de la imputabilidad biológica con distintos efectos entre los 16 y 18 años, por las leyes 22.278 y 22.803.

Ahora, cuando decimos “menor de dieséis años” podemos estar diciendo dos cosas: “menor de dieciséis años”, definiendo una persona cuya edad está por debajo de los 16 años, lo que significa que esa persona para la Ley es inimputable; por un lado, y por el otro, “menor” de 16 años, indicando que la persona es un “menor” y que tiene 16 años.

Por eso cuando nos enteramos que en el caso Melina una jueza ha dictado la prisión preventiva “del menor”, se están refiriendo a “menor” como categoría jurídica frente al concepto de inimputabilidad (art. 34 del Código Penal), y no a una persona que tiene menos de 16 años.

Me referí especialmente a este tema, en una entrevista que me hicieron hace unos días en el Canal C5N, no porque no estuviera claro en la interpretación que hace la ley, sino porque en el sentido común puede interpretarse que se trata de una persona cuya edad es inferior a 16 años, “Menor de dieciséis años” donde la palabra “menor” pueda traducirse como “menos” de dieciséis años.

Me pareció oportuno tratar este tema, no porque no estuviera clara la interpretación que le da la ley a “menor de 16” en este caso, sino “de paso” ya que era posible referirse a la edad del imputado menor, que en todos los países es más baja que lo que figura en las leyes mencionadas de la Argentina, tema que merece tratamiento inmediato, luego de haberlo relegado muchas veces. En toda América la edad va de trece a catorce años. Luego de esto existe imputabilidad biológica.

Otro tema distinto ha sido el de este hombre que, condenado a 14 años por la violación reiterada de su hija, se le había impuesto la “prisión domiciliaria” hasta que se llegara a un fallo firme, lo que debía venir de la apelación a la Casación. Los Tratados Internacionales que están ahora incorporados a la Constitución Nacional por la reforma del año 1994, se refieren siempre al imputado, no al querellante, porque se trata de tratados de Derechos Humanos. Mientras no tenga el imputado sentencia firme de su condena, puede permanecer en libertad, siempre que no se diga, por las características del hecho, lo contrario: (“siempre que no se den los supuestos previsto en la ley para decidir lo contrario”). Y como el imputado y condenado que apela no tiene aún sentencia firme, y es POR TANTO es UN PROCESADO, se lo mantiene en libertad por los principios expuestos en los Tratados Internacionales.

Ahora el mismo condenado, se presentó ante la Justicia, porque dijo no tener seguridades en su casa, y fue llevado a una cárcel común (Ezeiza).

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Sobre el autor (Perfil del autor)

El Dr. Breglia Arias es abogado especialista en Derecho Penal y Juicios Orales por Delitos.

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