El “Caso Boudou” deja abiertos una serie de interrogantes y desconfianzas

Hace casi tres meses el exvicepresidente de los argentinos es detenido a primera hora de la mañana, y despeinado, descalzo y con el aire de una gran pesadumbre y sobre todo, humillación a propósito, es llevado a la cárcel. Cualquiera de nosotros supondría que estaría por un largo tiempo en prisión, con varias causas “chicas” y una “grande”, que superaba todos los fraudes que se podrían hacer: no una estafa para quedarse con una cantidad de dinero, sino una estafa para quedarse “con la máquina que hacía el dinero”. ¡Insuperable!

Ahora Boudou ha salido en libertad luego que la Cámara de Apelaciones dejara sin efecto dos prisiones preventivas que le habían dictado. La cosa tiene también otros rasgos espectaculares. Los dos jueces no se ponían de acuerdo. Entonces tuvieron que llamar a otro juez, de otro destino judicial. No Comodoro Py, sino la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital, cuyo asiento está en la calle Viamonte, frente al costado del Teatro Colón. Y así “trajeron” al Dr. Pociello Argerich, camarista de allí. Se terminó dejando sin efecto las dos prisiones preventivas, y dándole la libertad, no por una excarcelación claro, sino “de fondo”, es decir, por la vía de esas dos prisiones preventivas revocadas, y Boudou salió de la cárcel más delgado, con un buen corte de pelo corto, sin tobillera, ni fianza a pagar, y fue alojarse no en Puerto Madero, sino en el barrio de Barracas, en un nuevo domicilio alquilado o prestado. ¿Fue necesario ese cambio de cosas que deja al común hombre de la calle sin respuestas que le dejen claro lo que pasó? ¿Era necesaria la humillación, la vergüenza, y el disparate judicial para arruinar de repente a una vida, incluso a una esperanza, sacándole todo, para devolverle todo, después de ochenta días? Estas son las cosas que dejan a la gente creyendo casa vez menos en la Argentina. Yo no voy a sostener que debieron dejarle detenido, o incluso que no debieron detenerlo, porque no tengo el expediente a la vista. Y tengo como he tenido siempre mucho cuidado en esto. Pero sí voy a sostener que lo que no debieron hacer, es hacer las dos cosas juntas. Porque esto le hace otra vez mucho mal a la Justicia. Y también al país entero, que con situaciones como ésta se está pareciendo a “un país de locos”.

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