Del delito de usurpación

El delito de usurpación presenta serios problemas en la interpretación que de él se hace. Se trata del aret. 181 del Código Penal. Uno de los problemas que se presentan es, por ejemplo, la creencia de que el propietario del inmueble no puede cometer usurpación con respecto a su inquilino. Esto, naturalmente, es un básico error, dice el art. 181:

1º) Será reprimido con prisión de tres meses a tres años, 1) el que por violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad, despojare a otro total o parcialmente de la posición o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real constituido sobre él, sea que el despojo se produzca invadiendo el inmueble, manteniéndose en él, o expulsando a los ocupantes.
2º) El que para apoderarse de todo o parte de un inmueble, destruyere o alterara los términos o límites del mismo.
3º) El que, con violencia o amenazas, turbare la posesión o tenencia de un inmueble.

El bien jurídico protegido por este delito –todos los delitos tiene uno– es el bien jurídico inmueble por el hecho de la posición o tenencia, es el ejercicio de los derechos reales de dominio y condominio. Presupuesto del delito es esa posición o tenencia.

El delito consiste en despojar a otro total, o parcialmente de la posesión o tenencia de un inmueble. El despojo puede ser parcial cuando se extiende a una parte del inmueble, por ejemplo a una habitación, de la que el ocupante es expulsado. También puede haber una tenencia compartida con otra persona y es esa persona es la que despoja al otro de esa parte de la tenencia. El despojo puede ser por violencia-Comprende la violencia física, ya que la llamada vis morad ha visto desplazada por las amenazas. El cambio de cerradura, un pestillo en la traba, la colocación de un candado o verja, constituyen formas de violencia. También el corte de alambre limitadores de la propiedad, la colocación de tablas clavadas con las cuales se asegura una puerta, lo mismo que ostentar armas o hacerse acompañar por muchas personas. Todo esto lo ha ido incluyendo la jurisprudencia (fallos anteriores) como violencia.

También el despojo puede ser por amenazas. Éstas consisten en un mal grave y posible que puede recaer sobre la víctima, y que está en manos del que amenaza producir. En cambio se ha dicho “que no constituye usurpación el ingreso a un inmueble desocupado sin aposentarse ni efectuar cambios, ni colocar implementos que impidan al legítimo poseedor el libre e irrestricto acceso” (CCrimCorr, Sala I, 5/11/93, BICCC, 1993-6-78). Ahora también se ha dicho, que no es simple violencia o amenaza la simple negativa a permitir el ingreso de una persona a un inmueble determinado.

Otra forma mencionada por la ley es el engaño. La simple mentira, puede dar lugar a usurpación, dadas ciertas circunstancias. El abuso de confianza: una persona deja en un bien a otra, por el espacio de un mes de vacaciones. A su regreso, el otro no le deja entrar. Esto del abuso de confianza se presenta en casos de doméstica o portero. Este es encargado de esa tarea en una casa de departamento con contrato al respecto. Al vencerse ese contrato y tener el portero que irse, éste permanece el lugar haciendo lo que se llama una interversión del título. También puede ocurrir que un departamento sea puesto en venta y el agente inmobiliario reciba las llaves del mismo para mostrarlo a los posibles compradores que se presenten, pero en un momento determinado el agente inmobiliario cambie la cerradura del mismo, y pase a ocupar el departamento mudándose a él, con todos sus muebles.

La clandestinidad ocurre cuando se ocultan los actos de ocupación a las personas que podrían oponerse a ellos. Se hace un desalojo en un lugar, pero olvidan una puerta de atrás, que de un jardín trasero. Por esa puerta, entra nuevamente el inquilino y esto es una usurpación por clandestinidad.La usurpación es un delito instantáneo, pero de efectos permanentes. Admite la tentativa. Por su monto de pena es un delito excarcelable. Pero hoy hay que tener en cuenta que existen otros parámetros para otorgar la excarcelación: si se sospecha que la persona es inclinada a huir luego de otorgarse la excarcelación ésta no se concede. El otro parámetro es el siguiente: si por sus circunstancias de advierte que podrá influir en el desarrollo del proceso, tampoco se otorga la excarcelación (podría incluir eso a un política muy influyente o a un militar de alta graduación o a un ex camarista civil o penal).

Con los mapuches ha habido una consideración especial. “Corresponde decretar el sobreseimiento respecto de un miembro de la comunidad mapuche, que construyó vivienda dentro de la estancia del denunciante, si se encuentra acreditada la residencia ancestral de tal comunidad indígena en el lugar, toda vez que al considerarse al imputado legitimo titular de esas tierras, no se advierte la existencia del dolo requerido para la configuración del delito de usurpación” (Juzgado de Instrucción nº 2, de Bariloche, 10/11/04, LLPatagonia, 2005-838).

Otros fallos que interesan son éstos:

“Se protege la posesión o tenencia material del inmueble y no el nudo derecho de propiedad. En consecuencia, el propietario que tiene desocupado y permanentemente vacío y cerrado el inmueble, no puede ser sujeto pasivo de usurpación, ya que demuestra no tener el domicilio de hecho sobre el inmueble.

“Genéricamente se ha dicho que comete el delito de usurpación, bajo la modalidad comisiva de abuso de confianza, el tenedor de un inmueble que al término del contrato no restituye aquél, donde claramente se dijo que cesada la relación laboral termina la razón de la permanencia del portero, encargado, doméstica o empleado, en las dependencias que se le habían asignado, ya que no se le transmitió la posesión de ellas, sino simplemente se le dio la tenencia necesaria para su desempeño, por ende la permanencia más allá después del cese de la relación, importa el delito de usurpación, por abuso de confianza descripto en el art. 181, del Cód. Penal, no obstando a ello el hecho de que al reo no se le hayan pagado las indemnizaciones y para tal pretensión no existen las acciones judiciales pertinentes” (CNCrimCorr, Sala 4ª, 22/4/1980, “Cficner, Juan Carlos”).

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